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martes, 7 de junio de 2016

YO OPINO - Cinematógrafo XI - Trilogía Matrix

Hace dos meses que no publico nada en "Un día un disco" ni en el blog en general. Es difícil la vida. Así el blog no va a ningún lado. Si sigo lloriqueando que nadie les da bola a los blogs es que yo mismo soy parte del problema.
A los bifes...

Bueno, tengo que confesar algo (más): No había visto nunca las dos secuelas de Matrix.
Voy a ser breve. Al menos voy a intentar ser breve.
El fin de semana pasado me encontré con unas horas libres el viernes por la tarde, así que me dije: "A ver si están en Netflix...". Y estaban. Así que las vi. Incluso empecé por la primera y entre las noches del viernes y el sábado vi las tres películas.
No puedo ser esta vez tan diplomático en mis expresiones como los tengo acostumbrados por mis otras publicaciones, oh fieles lectores. "Sepan disculpar las molestias ocasionadas". "Las siguientes palabras pueden afectar la sensibilidad de personas impresionables":

Me parecieron una bosta, un embole, un choreo, una triste intentona de simular una especie de "live action" de Dragon Ball con CGI que "envejeció" muy mal (envejeció a los quince minutos de estrenar la película: el traje de Neo cuando lucha contra el agente Smith multiplicado se mueve mal, sencillamente, ahora y en 2003). Los personajes como el Merovingio, el Arquitecto, el Cerrajero, los Gemelos, la Pitonisa, etc., etc., con esos monólogos que supuestamente explican las cosas, en realidad no hacen más que retorcer algo que era casi completamente perfecto en la primera...
¿Cómo? ¿Que llegué a decir lo mismo que se dijo de estas películas hace más de diez años? Bueno, loco, no sé qué decirte, tenés razón, perdoná.

martes, 8 de marzo de 2016

YO OPINO - Cinematógrafo X - Harry el sucio; o, Todavía no vi las de Tarkovsky que me estuve bajando

Siguen pasando los días y sigo sin ver La infancia de Iván, que la tengo en el pen drive, con subtítulos sincronizados y todo, esperando para que la mire en el archi mega súper Smart TV de mi El Padre.
Vi anoche Harry el sucio, con Clint Eastwood, de 1971. Es una de las fundadoras de las típicas películas de acción de esta época. Pienso en Duro de matar o en Arma mortal, por el tipo de policía rebelde, atrevido, que siente que la ley no es justa y sale a hacer su propia justicia. (Aunque no son propiamente de esta época sino de hace casi veinte años, estas…)
Es tan yankee esa idea del que es más justo que la justicia, tan hollywoodense. No sé qué hago mirando estas películas.
Sí sé: Porque me la paso mirando Netflix, y en Netflix no está Tarkovsky ni hay «cine de autor». Ni demasiado del mejor cine yankee. 2001: Odisea del espacio no está. El padrino no está. Hay como un filtro en el que no encaja lo «(que a mí me parece) realmente bueno» en Netflix. Siguen siendo mejores los torrents, para encontrar cosas más «raras».

Grandes reflexiones, las de hoy, ¿eh?…
Sepan disculpar. «Todo no se puede».

jueves, 3 de marzo de 2016

YO OPINO - Cinematógrafo IX - «Heat» + Por qué no soy kirchnerista

Esta vez vengo más reflexivo, más sincero, más preocupado por la verdad verdadera… Bueno, tal vez no. Pero vengo más «alta la vara» que al hablar de Deadpool, eso sin dudas.
La idea de tener un blog siempre estuvo relacionada con la de escribir (¿en serio?), con la idea de jugar a «ser escritor», quiero decir. Hace unos días me burlaba de un libro (Es mi tipo, de Simon Garfield, un libro sobre tipografía que me regalaron para Navidad en ocasión de mi dedicación actual, la de montar un taller de impresión tipográfica) diciendo que estaba redactado de un modo muy «periodístico». «Periodístico», dije, porque es un libro escrito de manera muy superficial, lleno de capítulos muy breves que se limitan a contar anécdotas y que reproducen opiniones muy marcadas de distintos «referentes» del mundillo del diseño gráfico con el fin de despertar una controversia o de que uno tome partido frente a tal o cual familia tipográfica. En general, está redactado con un nivel pasable, leíble pero «literariamente» flojo. Muy introductorio.
Pero mi manera de escribir para el blog («pero» si es que mi manera de escribir el blog tenía alguna pretensión literaria y si hay algo negativo en la escritura periodística en sí, si hay algo «inferior» en el periodismo si se lo enfrenta a lo «alto» de la literatura…), ¿acaso no se podría encuadrar precisamente en esa categoría de «periodístico por lo flojo que considero al texto periodístico en general» que le achaqué al libro? Siempre escribo breve, sin muchas pretensiones más que las de entretenerme yo mismo (vamos, que, si realmente alguien aparte de mí lee esto, no he tenido ni una repercusión real), me aferro a los efectos que producen las anécdotas, aprovecho los modestísimos dos o tres recursos que «me caracterizan» y que a mí me causan gracia, pero que al hipotético lector deben aburrir o confundir, etc.
Volviendo a la definición de «periodístico». «¡Vamos, no es peyorativo, es la verdad!», pienso. Y es que en mi experiencia suele ser así. El texto periodístico da una breve información sobre algo que se desarrolla más profusamente en un libro, en una película o en un disco, ¿o no? Parto de pensar en las revistas y periódicos que leo ahora, a saber: el periódico MU, Crisis, la NAN. En esos textos siempre uno queda tentado de seguir profundizando mediante la lectura de libros que apenas se mencionan o se resumen en las notas, o se entera de algo gracias a lo cual se arma una idea superficial o introductoria, pero que, o no despierta más interés en uno o, el tiempo es finito y leer cuesta además dinero, uno no puede seguir informándose sobre todos los temas de los que escucha o lee algo.
En conclusión, un texto periodístico es introductorio por MI definición. Eso no le quita mérito ni calidad.

Bueno, no era sobre eso sobre lo que quería escribir en primera instancia. (¡Ja!)
El tema N.º 1) vendría siendo la película Heat, también llamada Fuego contra fuego, de Michael Mann.
Me encontré el miércoles 2 de marzo, o sea, ayer, por primera vez en mi taller con mi amigo de Edición, L. L., y entre mates y alfajores nos ametrallamos con referencias a libros, a discos y a películas, como suele suceder cuando nos juntamos. Me recomendó esta de acción, de Al Pacino y Robert De Niro (más confundibles que nunca, que no puedo retener nunca cuál es cuál: el Taxi Driver es Pacino, el de el Padrino es De Niro; ah, no, perate, es al revés… ¡Demonios! ¡Y encima están juntos! Casi se autodevora mi corteza cerebral intentando retener cuál era el "bueno" y cuál el "malo".). Es buena. Puro ritmo, pero bien de Hollywood, que ganan los buenos y pierden los malos, y «el crimen no paga».
El tema N.º 2) se desprende de mi reflexlión ante este mirar películas tan «del sistema»: Hace meses que me empecé a bajar películas de Tarkovsky y, obvio, todavía no las vi.
Hoy el tema empezó a resonar cuando me compré el nuevo número del periódico MU y me encontré con una entrevista a un director de cine argentino independiente (Mariano Llinás) que, a pesar de lo pretencioso y rayano con lo snob de su discurso, me resuena, porque habla de la preocupación por la parte artística de las cosas. Y, tengo que reconocerlo, aunque trate de ocultarla entre tanto «arte» de la «industria cultural» que vengo consumiendo, mi preocupación por la parte más artística de las cosas late ahí abajo de todo.
Y aparte me resonó porque dice exactamente lo que me pasó con el kirchnerismo.
Cito (página 18 del vínculo):
Alguna vez te definiste como una persona de izquierda. ¿Qué significa eso hoy?
En uno de sus films de ensayo, Chris Marker sentencia que ama los gatos porque nunca están del lado del poder. Es una idea reveladora, y yo creo con firmeza que ser de izquierda es eso: una postura del espíritu que nos hace temerle al poder de cualquier tipo y tenerle antipatía. Aunque suene extemporáneo, creo que el poder y el dinero son necesariamente malvados, y que la vida es mejor teniendo a bastante distancia a esos malos espíritus. En ese sentido, hay que decir que los años kirchneristas fueron muy difíciles para las personas de izquierda. Muchos con los cuales uno creía compartir pensamientos y percepciones comenzaron a aceptar como válido un discurso permisivo con el poder, con argumentos del tipo «Hay que tener poder para cambiar las cosas», o «el enemigo es tan grande que uno debe tomar partido y perdonar ciertas cuestiones» que, según creo, deberían resultar inadmisibles para cualquier persona con un mínimo de espíritu libertario. Creo firmemente que los cambios no se hacen desde el poder, sino que se gestan al margen del poder y desde allí ejercen una presión más o menos exitosa, más o menos inmediata, más o menos manifiesta. Los cambios se hacen a pesar del poder, desde la fuerza insurrecta de los pensamientos marginales. En ese sentido, ver a tantas personas que uno consideraba aliadas declararle su amor al Presidente, y entregarse ciegamente al fervor de la barbarie enérgica y de la propaganda, y ser [nosotros] acusados de neoliberales y oligarcas por no sumarnos a la fiesta no fue, hay que decirlo, la mejor de las experiencias.
Yo sé que perdí al menos un amigo precisamente por esto que no me banco de hacerse un adorador de líderes y sé que cada vez que prendo la radio o leo un diario o abro el maldito Facebook y veo tanto del «yo no lo voté (a Macri)» o «esto pasa por votar con el orto» (dando por sentado que con Scioli —¡Scioli, el que ascendió con Menem, el aparato ese, el pechofrío ese, con él!— todo iba a ser verdadera felicidad) me siento solo, muy solo, porque, como dice ahí, los que se podían sentir «del palo» junto a uno ahora están escribiendo «¡Volveremos!».

Al final no me salió tan largo.
Pero me hace sufrir mucho todo esto.

lunes, 29 de febrero de 2016

YO OPINO - Cinematógrafo VIII - Súper-cultivándome; o, Vi «Deadpool»

— Advertencia —
Antes de empezar, aclaro que, como pseudo-hipster que soy, no vi la entrega de los premios Oscar anoche. Ni sé quiénes son los premiados, salvo que DiCaprio por fin obtuvo el codiciado galardón, porque abrí el Facebook y vi la foto de Eameo al respecto.
— Fin de la advertencia —

Batiendo… ¡palmas! No. Batiendo mis records, hoy fui al cine por segunda vez en lo que va de 2016, con lo que pasé de asistir al cinematógrafo una vez cada dos años a hacerlo dos veces por mes (no una, no: ¡dos veces por mes! ¡qué al palo que vivo, dioses!). También me invitaron. Esta vez, mi compañera de aventura tipográfica, «mi amiga de los foros de internet», S. M.
Iba a escribir todo un bodoque sobre el contexto, minuciosamente detallando el (gran) día de hoy, con mi levantarme temprano, diseñar con la computadora unas cosas para el taller de impresión tipográfica que estamos armando con S. M., ir a la psicóloga para una charla tranquila, ir en efecto al taller y seguir con los diseños pero a mano y recibir visitas de dos de los otros «submonders», en una de las cuales recibí en concepto de préstamo el libro Algo más de Marcelo Cohen (un intercambio de rehenes, se diría: al que me lo prestó le di Plop de Rafael Pinedo; con lo que me aseguro que, si alguno de los dos no cumple con la devolución, el uno puede resarcirse conservando el libro del otro. Lo que se llama propiamente «una prenda».)
La película, sí.
Vimos Deadpool.
Empieza in media res (en medio de la acción).
Asunto: la venganza.
Tema: el rencor de Deadpool hacia su creador.
Contexto: Transcurre en el "universo" Marvel, con contactos con los X-Men.
Argumento: Un mercenario estaba pasando su mejor momento, a punto de casarse con La Chica, cuando se enferma de cáncer terminal. Apenas se entera de que está enfermo, recibe una propuesta de una organización oscura que le promete curarlo, y no sólo curarlo, sino dotarlo de poderes superiores a los de cualquier mortal… pero «nada es gratis»: lo curarán y «empoderarán» (jo jo jo; me río porque estoy usando a propósito mal la palabra "empoderar"; [«(pun intended)», se diría]) a cambio de algo, por supuesto: a cambio de su libertad (y de su relación con La Chica), se entera cuando ya está «jugado». La cura implica mucho sufrimiento, y el efecto secundario del tratamiento es que queda desfigurado como si lo hubieran bañado con ácido (ácido hirviente mezclado con caca de diarrea). Pero puede recibir tiros, cortes con espadas, incluso va a perder una mano y regenerarla gracias al tratamiento, que, «dicho sea de paso», despertó sus genes mutantes. El tipo se toma muy a pecho haber quedado desfigurado. Así que se dedica a «stalkear» a su novia durante dos años y al mismo tiempo se dedica a buscar al tipo que lo convirtió en lo que es para que le devuelva su aspecto, porque éste le dijo que podría devolverle su apariencia original pero que no lo hacía porque le caía mal, básicamente.
Durante esos dos años, va matando a todos los que conocen al científico maloso, hasta que da con él. Le cuesta un montón, pero consigue derrotarlo y recuperar el amor de La Chica.
Fin.

Uno de los afiches de la película.

El argumento es de lo más simplón, pero está llevado con mucho ritmo, y, fiel a las historietas, el personaje no para de hacer chistes y morisquetas.
Anoto al margen que me sorprendió el alto nivel de erotismo que se despliega. La Chica es prostituta. Hay un desnudo frontal de ella, uno del Deadpool cuando lo crean en el que se le ve el pitulín, se ven muchos pechos y demás en un bar de strippers en el que trabaja Stan Lee, hay muchos chistes sobre masturbación y sexo, etc.

—Mi calificación—
☠ ☠ ☠ – –
O sea, 3 (tres) cráneos candentes.
Le pongo esta nota porque me hizo reír mucho. Pero MUCHO. Ay, pero estaría para dos, tal vez. Pero me hizo reír MUCHO. Cumple con lo que prometen los afiches y el trailer. Y fue un buen día… Y comí pochoclo salado hasta no poder más… Tres están bien, dejémonos de joder.

—Notas de color—
Cuando llegamos al cine, el Hoyts del Abasto, le dije a mi amiga: «Siempre que vengo al cine acá, cuando salgo está lloviendo». Y, dicho y hecho, que salimos y ella estaba con el celular, distraída, llegamos a la puerta y le digo: «mirá para afuera… llueve».

Una de las portadas de la primera miniserie en la que el personaje empieza a desarrollarse, de 1993.

lunes, 8 de febrero de 2016

YO OPINO - Cinematógrafo VII - Cine sobre la infancia

—Contexto—
Hablando con conocidos sobre la idea de ver The Revenant, me puse a recordar películas que me gustaron mucho y me encontré con que unas de las que más «me pueden» son las que tratan sobre la infancia. [Todavía no vi Boyhood.]
Cuando era chico empecé a verlas y ayer recordaba que son las que, de las que me gustan, que suelen estar bien desordenadas, estas entran claramente en un grupo y las adoro sin mucho criterio más que ese: pintan a los niños de una manera que a mí me gusta, nada más.

Empezamos a armar una lista, completamente desordenada(, como a mí me gusta):

- Motorama
- Little Man Tate
- Empire of the Sun
- Stand by Me
- El espinazo del diablo
- La infancia de Iván

Quiero poner Tideland de Terry Gilliam, porque adoro a Terry Gilliam, pero no sé. No es tal cual. Quizá porque el personaje principal, a pesar de que está en la infancia es niña, o porque me molestan otras cosas de la película. No sé.

¡Saludos, nada más y hasta la próxima, amiguitos!

Agrego:

- Moonrise Kingdom

YO OPINO - Cinematógrafo VI - «The Revenant»

—Contexto—
Después de literalmente años de no entrar a una sala de cine (la última vez fue en 2012, ahora que lo pienso; y fue en el mismo complejo y con la misma compañía, cuando fui a ver la primera de El hobbit: y sí, El hobbit es una película como para, después de verla, decidir no ir al cine durante años, realmente…).
Originalmente iban a ir El Padre y La Madre, pero ésta, al enterarse de la película en cuestión, rehusó participar. Así que de rebote ligué una entrada para el cine y una salida con mi viejo.

—La película—
Un colono inglés en el oeste de Estados Unidos, Glass, padre viudo de un adolescente mestizo, consigue escapar, con éste y un puñado de compañeros con los que estaba cazando para obtener pieles, de un "malón".
Se va complicando la cosa porque entre nueve no pueden llevar las pieles que habían juntado entre más de cuarenta, y que la culpa de que nos atacaran es de Glass y de su hijo indio, etc.
Al tal Glass lo agarra un oso y casi lo mata a zarpazos y mordiscones. Queda postrado y el grupo tiene que esforzarse para llevarlo en una camilla improvisada. Aumentan las broncas, porque nos vamos a morir todos por culpa de él, pero es el único que conoce el camino (?).
Deciden parar y separarse. Quedan al cuidado del herido los siguientes personajes, a saber: su hijo medio indio, otro muchacho, muy inexperto e ingenuo, y, obviamente, el culeado que más bronca le tenía (y que acepta quedarse con el moribundo a cambio de una recompensa en metálico), cosa de que el resto del grupo no se muera por cuidar a uno solo pero tampoco vamos a irnos abandonando al herido, que tan grosso era.
El malo quiere dejarlo morir y seguir viaje y cobrar su recompensa. El hijo medio indio se opone, lo mismo el muchacho cándido. Pero el malo es más pulenta que estos dos giles. Consigue irse y dejarlo a Glass para que muera en una tumba improvisada.
Pero Grass no se muere. Y quiere vengarse. Y como salió de la tumba la película se llama "El renacido".

—Mi parecer—
Tengo miedo de los directores españoles/mexicanos:
- Ya me despaché hace unos meses con Javier Fesser y la desilusión que me dio encontrarme con Camino después de ver El milagro de P. Tinto.
- Guillermo del Toro arrancó con la hermosa El espinazo del diablo, para edulcorar la onda "lo fantástico en España" ("hollywoodizarla", "pochoclerizarla") en El laberinto de fauno, y no contento con eso destrozó al Hellboy, y bueno, hizo el insulto Pacific Rim y ¡el guión de El hobbit: la batalla de los cinco ejércitos! «Gracias, pero no, gracias».
- Alfonso Cuarón me emboló con su anti-ciencia-ficción en Gravity, y eso que adoré Great Expectations y Children of Men.
Y así.

Este Iñárritu hizo Babel, Amores perros, 21 gramos… "éxitos de taquilla" que no me interesaron ni en su momento ni ahora. ¡Y la densa y pretenciosísimísima Birdman!, no nos olvidemos.
Por suerte no fue tan dolorosa la experiencia. Más bien, al contrario. Desde el primer momento la forma en que se ven y se escuchan las cosas que pasan te atrapan. Es rico experimentarlas.
No pude parar de pensar en el Sur, enfrascado en los paisajes de montañas, ríos, árboles (que los que yo conozco son poco parecidos a los que se ven, pero qué tanto). Árboles por todos lados, ríos de agua helada, la nieve. Y la luna. La luna entre las montañas, la luna entre los árboles, la luna entre las nubes. El color del cielo.
¿Qué hago en Buenos Aires?

—Mi calificación—
☠ ☠ ☠ – –
(3 (tres) cráneos candentes, más, de yapa, una tibia (y unas garras de oso).
[Esto sobre una calificación máxima de cinco cráneos, calificación que me reservo para películas como Solaris de Tarkovski o Metrópolis de Fritz Lang, ¿queda claro? No se regala la nota.])

domingo, 10 de enero de 2016

YO OPINO - «Basta de bastardear a Mafalda»

Estoy harto de muchas cosas, pero ya ni me da el tiempo para gritar cuánto me molestan (por suerte (por suerte para mí)). Tengo ganas de armar una página que se llame así: «Basta de bastardear a Mafalda». Me pudrí de entrar al "inicio" del facebook y ver cuadritos de Mafalda con el texto cambiado, y cambiado para más que peor, cambiado para horror, cambiado para obliteración de la humanidad...

Ya se apropiaron del eternauta los kirchneristas. Y eso que con el eternauta se apropiaron de una manera en cierto modo lógica, digamos, porque la historieta tenía algunos puntos en común con la ideología del kirchnerismo. (¿Es cierto eso? Corroborarlo no estaría de más…) 

Ahora, ¿por qué al personaje de una niña con la mente de un adulto bastante inteligente me lo mezclan con frases bobas e, incluso, insultantes para los niños, para las mujeres y para la inteligencia en general?

Conclusión: la reputísima madre que los parió, pichiruchis.

 #BastadebastardearaMafalda

jueves, 7 de enero de 2016

YO OPINO - Cinematógrafo V - «I'm back»

¿Qué? ¿Creyeron que me había olvidado de ustedes, mis queridos lectores? No, no. Ni mucho menos.
Mientras se prepara la polea y se recauchutan los rodillos de la minerva (sí, aunque no lo crean, por fin estoy resolviendo eso), me tomo un vaso de soda, que no tengo ni para Coca, y les escribo bolubolu, que es lo que más me gusta hacer.

En la reunión de fin de año con la familia recuperé algunas cosas. La que viene al caso en este «post»: la clave de Netflix. Después de un par de meses de no poder acceder al servicio por razones ajenas a vuestra incumbencia, recuperé la susodicha clave. De manera que el domingo, después del almuerzo, me apoltroné y me conecté. 

Para empezar, miré Terminator 3, que no la había visto completa nunca y, al término, Terminator "4" (Salvation). Me dieron bastante risa. La 3, sobre todo, que es todo un gran chiste (malo, pero chiste al fin). La 4, con la complicada historia del tal Marcus, no me convenció mucho. Me faltaron persecuciones y robots de metal líquido.

No contento con la panzada de robots tiratiros, me castigué con la vieja Robocop. Y todavía me dio el cuero para mirar Robocop 2 ya empezando la cena.

Iba a poner alguna reflexión elevada, pero la verdad, habiendo consumido casi 10 horas de películas «de mierda», se me derritió el cerebro como el T-1000 cuando cae en el acero fundido.

Mis disculpas a Tarkovski, que me bajé un par de sus películas (porque en Netflix, ni señales del tipo) hace unas semanas, pero aún no las metí en un «pen-drive» para contemplarlas en el Smart TV de mi padre.

jueves, 17 de diciembre de 2015

YO OPINO - Cinematógrafo IV - Nostalgia refrita

Transigiendo CON mi convicción arraigadísima [transigir es intransitivo, corrector de pacotilla], sigo publicando bolubolu por aquí.

Todavía no terminé de bajar ninguna de Tarkovski. Paciencia.

Anoche no me podía dormir (Cfr. las horas de publicación de todos los posts de anoche) y me dije: «Bueno, si me fumo el martirio de "Terminator: Genisys", tal vez me duerma como un angelito». 

Mala mía. 

Me la vi toda y quedé con los ojos "como el 2 de oro", cantaban los pajaritos, salía el sol y yo... yo seguía despierto...

¿Es una buena película? Pfffff. Ni de lejos. Sólo estaba desvelado, viejo. Al menos batí mi record y vi una película completa sin dormirme (casi sin pestañear) después de unos meses de haberlo intentado sin éxito.

El que me recomiende la nueva Star Wars... Nos vamos despidiendo. ¡Chuik!

YO OPINO - Cinematógrafo III - Charla esperanzadora

Hoy (casi) recobré la confianza en la humanidad cuando en una nutrida conversación con Sandra, mi socia en el proyecto de impresión tipográfica, y unos vecinos de Submundo me recordaron a Tarkovski. Creo que lo había puesto como uno de los «rescatables» en mi insidioso «YO OPINO - Cinematógrafo II», pero es cierto que es bueno. Tengo vistas Solaris, La infancia de Iván y El espejo. Ahora sé que son siete sus películas. Y que se pueden ver treinta veces cada una y no te cansás.

«Now we are talking»…

martes, 15 de diciembre de 2015

YO OPINO - Cinematógrafo II - Nihilismo cinéfilo

Cuando era chico me encantaba ver películas. Pero cuanto más acceso tengo a ellas, menos interés me despiertan.
Woody Allen, Vin Diesel (los considero al mismo nivel de "artistas bien burgueses"; mentira, Allen está mucho más arriba en el ranking, si no en el primer puesto de narradores de problemas de gente con la que no me identifico y a la que no me interesa parecerme ni de lejos), Tom Cruise, Renée Zellweger, George Clooney, Peter Jackson, Christopher Nolan, Keanu Reeves y Angelina Jolie consiguieron que odie la idea de ¡perder! dos horas que podría haber empleado en dormir o leer o escuchar música.

Las películas de ciencia ficción me hacían tener sueños —y pesadillas— fuertes, pensar en el mundo que pintaban, imaginar qué haría en situaciones como las que se narraban, me daban ganas de dibujar historietas robando estéticas o situaciones que veía en las películas.

Rescato de lo nuevo a Wes Anderson, a Wim Wenders (¿nuevo?), la nueva de Mad Max —y sólo un poquito porque los autos parecen chocar de verdad y no CGI, pero es parte de esta nostalgia pedorra y falta de ideas de refritar todo—, [¿rescato algo más? tal vez… no, nada más], y ahí paremos de contar.

¿Gravedad? Bodriazo. ¿Eso dicen que es ciencia ficción?, ¡¿qué queda para "Solaris" de Tarkovski?!
¿El agente de CIPOL? La saqué una hora antes de que terminara.
¿El origen (Inception)? ZZZZZZ.
¿Las de superhéroes? Son lo menos malo de Hollywood últimamente. Y si eso es lo menos malo…
¿Y las de animación? ¿Hay chance de que hagan algo que no sea en CGI? ¿Y en donde los personajes no hagan la cara "'tude"? ¡¡¡¡JA!!!!
¿Y algún clásico? Dracula, la de Winona Ryder y Anthony Hopkins de la década de 1990... Traté de verla cuatro o cinco veces y me quedo dormido cuando Drácula llega convertido en monstruo medio lobo en el barco.

No me entretienen ni los honest trailers, ya, porque todo el cine de Hollywood es una burla de sí mismo.

No es tan así con las series nuevas. Game of Thrones y Netflix me pueden, realmente. Soy un gordo mascachicle bien marcado por el post-neoliberalismo, ¿qué querés que le haga?

No sé por qué me pasan estas cosas. ¿Envejecí? ¿"Me puse la gorra"? ¿Mi imaginación anda mal o las películas son realmente malas?

Para pensar…

YO OPINO - Cinematógrafo

No entiendo cómo Javier Fesser hizo la genial El milagro de P. Tinto y después el bodoque Camino.